El falso invento de Paris Hilton

En el origen, desde luego, se encuentra el mito de Narciso, que el autor desmonta y vuelve a armar de modos diversos, con variaciones que van desde la Metamorfosis, de Ovidio, a El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. Y si bien la literatura le suministra a Colquhoun múltiples ejemplos del tratamiento del tema, es en el ámbito de la pintura donde su trabajo se adensa y alcanza los mejores momentos. Dedica, por ejemplo, varias páginas a analizar los autorretratos de Alberto Durero (1471-1528), a quien el siempre interesante crítico e historiador del arte (y en menor medida novelista) John Berger definió como “el primer pintor obsesionado con su imagen” y que con los cambios que introdujo en dos representaciones de sí mismo, fechadas en 1498 y 1500, embelleciendo su apariencia de una obra a otra, aparece como una suerte de creador de los filtros fotográficos. No menos exhaustiva (y por momentos incendiaria) es la aproximación que Colquhoun les dedica a los autorretratos de Caravaggio (1571-1610), “el provocador más infame del Renacimiento italiano”.

A nice review of Narcissus in Bloom from Martín Bentancor, featured on La Diaria. Read it here.

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